Ascensiones

Casa Estarrún

28 mayo 2018

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El Cucuruzuelo

Fecha: 26/04/2018. La excursión se puede realizar sin problemas en todas las estaciones, aunque en invierno se necesitarían raquetas y el material adecuado para esta época del año.

Dificultad: Fácil (apta para hacerla con niños hasta la Fuente de Las Bacías)

Duración: Ascensión entre 2 y 2,5 horas, y descenso alrededor de 1,5 horas

Desnivel: 741 metros

Altitudes: Casetón de Jasa: 1250 metros. Cucuruzuelo: 1991 metros

Ruta: Véase el track (incluye los cruces y algunas fotografías)

Esta ascensión circular al Cucuruzuelo destaca por la diversidad de sus paisajes y la presencia de varias fuentes a lo largo del recorrido. Además, la ruta se puede continuar, si se tienen fuerzas, hasta la peña Mesola y, siguiendo el cordal que separa ambas vertientes, hasta el collado del Bozo, enlazando con otras rutas. El Cucuruzuelo se sitúa en la sierra de la Estiba (la cual es perpendicular a la cordillera troncal del Pirineo), que delimita occidentalmente al valle de Aísa.

El cordal de la sierra de la Estiba constituye la muga o divisoria que separa el valle de Aísa y el valle de Aragüés-Jasa, y es por ella, que antiguamente era definida mediante alambres de espinos para separar ambos puertos, por donde descenderemos en dirección Sur una vez que hayamos alcanzado la cima del Cucuruzuelo. Eso sí, estaremos atentos en el descenso para no engancharnos o tropezarnos con los restos de alambre de espino de la valla que aún se mantiene en pie y que debemos seguir.

Descripción de la ruta

La ruta comienza en el llamado Casetón de Jasa, el cual se encuentra en la carretera (o, mejor dicho, pista forestal) que une Aísa con la localidad de Jasa, donde actualmente hay obras de mantenimiento. Desde el mismo Casetón o refugio forestal sale una pista en regular estado de conservación en dirección Norte, que asciende por la divisoria aquí denominada Loma de Aísa y que debemos seguir, afrontando algún repecho, hasta que encontremos las marcas del PR-HU-152, que coincide con nuestro camino, marcadas en el suelo. Aquí, con la punta Rasico en frente, debemos girar a la izquierda y seguir el sendero señalizado con las marcas de este PR, estando atentos para no perderlas en algún cruce. Nos adentramos entonces en un bonito bosque de quejigos que nos acompañará hasta que lleguemos, una media hora después, a una pista. El recorrido nos lo amenizarán los cantos de los herrerillos y carboneros y el chillido estridente de algún pito real.

Una vez en la pista, y en dirección Norte (sobre la llamada Loma de Cotín), divisaremos una borda en buen estado hacia la que nos tendremos que dirigir siguiendo la misma y evitando desviarnos. En la propia pista nos encontraremos con la primera fuente (Fuen de Lur), no en muy buen estado, pero de la que suele manar agua todo el año. Una vez situados en la borda, y tras sortear algún que otro pino derrumbado sobre el camino, seguiremos otro sendero (PR-HU-156) en dirección Este que se adentra en un mágico bosque de abetos salpicado por algún haya y álamo. Estos bosques característicos del clima atlántico crecen en nuestros valles en los llamados «pacos», o zonas umbrías localizadas normalmente en las laderas Este, donde la humedad es mayor. La humedad se siente en el ambiente, por lo que los helechos, el acebo, el musgo y muchos tipos de setas crecen en abundancia en este bosque. Algún que otro picapinos, como el llamativo pito negro, estará martilleando un árbol caído, en busca de comida o construyendo su nido.

Con la Peña Oroel al fondo

El Bisaurín que se asoma

Continuando por el sendero, siguiendo las señalizaciones y dejando atrás los abetos, los cuales ahora dan paso al pino silvestre y a abundantes bojs, se abren algunos claros en el bosque y aparecen prados en los que con frecuencia se puede observar a primeras horas de la mañana algún que otro miedoso corzo, ciervo solitario o jabalí hollando el terreno en busca de bulbos (en este punto hay que estar atentos para no perder el sendero). Tras una hora u hora y media de caminata llegaremos a la Fuente de Las Bacías, de la que mana un chorro prominente y en la que nos debemos abastecer de agua. Aquí se puede y debe hacer un parón en el camino para respirar y saborear la tranquilidad y sosiego que transmiten estos paisajes.

Hasta la Fuente de Las Bacías la excursión puede realizarse sin problema con niños o en familia, pues los más pequeños podrán disfrutar de estos bosques y remojarse en la abundante agua de la fuente. A partir de aquí el sendero es un poco más exigente físicamente, y no se halla en muy buen estado en algún tramo, al correr el agua a través de él. Irá ascendiendo dirección Norte hasta alcanzar la llamada Plana Mayor, en la que los prados alpinos van dejando atrás el bosque, y en la  cual podremos divisar algún cernícalo en busca de topillos, o incluso las estampas inconfundibles del águila culebrera o de algún alimoche recién llegado de las cálidas tierras africanas. En una hora y media o dos horas alcanzaremos otra fuente, la Fuente Nueva, en realidad un abrevadero de vacas, puesto que estos pastos pertenecen al puerto de Jasa, en el que las vacas retozan a sus anchas durante la primavera, el verano y parte del otoño.

Cerca de la cima

El Aspe y las Llanas

A partir de este abrevadero el terreno es cada vez más alpino, aunque no agreste, como en la cordillera central. Al fondo se divisará el Cucuruzuelo, al que iremos ascendiendo poco a poco entre prados y vacas, con excepcionales vistas sobre el valle de Jasa y Aragüés, y donde posiblemente levantemos alguna pareja enamoradiza de perdiz pardilla, o hasta algún bando numeroso. En unas dos horas y media, sin contar paradas, habremos alcanzado la cima del Cucuruzuelo, definida por un vértice geodésico. Las vistas desde la cima, aunque nos tapa un poco la punta Mesola, de la sierra de Aísa, el Bisaurín y La Collarada merecen el esfuerzo de esta bonita ascensión. Desde allí podremos divisar a lo lejos al águila real oteando desde las alturas, o a algún grupo de buitres planeando en busca de comida.

 

Una vez hayamos disfrutado de las vistas y el paisaje toca descender, y lo haremos siguiendo la divisoria entre el valle de Aísa y Jasa, la cual está señalizada mediante la valla de espinos mencionada, que, como dijimos, deberemos seguir con cuidado, sin abandonarla en ningún momento, hasta que alcancemos una pista que continúa paralela a la misma. Nos acompañarán preciosos ejemplares de pino silvestre y algún que otro piquituerto en busca de piñones. Después de dejar a un lado la punta Rasico, y tras una hora de descenso, nos encontraremos con el desvío que cogimos en la ascensión. Desde aquí divisaremos el Casetón de Jasa, donde comenzamos nuestro ameno itinerario.

Cucuruzuelo

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